SEAT destaca pruebas de frenos a 25 grados bajo cero

Gonzalo Giménez, responsable de Frenos y sistemas de seguridad activa en SEAT, pasa hasta 10 semanas al año lejos de casa probando vehículos en condiciones de frío extremo

Diciembre 2018. Son las siete de la mañana en un lugar cercano al Círculo Polar Ártico. Gonzalo Giménez, responsable de Frenos y sistemas de seguridad activa en SEAT, comprueba el pronóstico del tiempo con la esperanza de que el día, por lo menos, sea soleado.

Gonzalo y su equipo, formado por 16 personas entre ingenieros y experimentadores, se trasladan a la que se convierte en su oficina durante 10 semanas al año. Trabajan sobre un lago helado de 6 km cuadrados. Una capa de 60 centímetros de hielo lo convierte en una pista apta para circular.

Estos ingenieros realizan hasta 60 tipos diferentes de pruebas durante el tiempo que pasan en Laponia. Esta vez, la primera prueba del día consiste en desactivar en diferentes grados el sistema de control de estabilidad (ESC), incluso totalmente. Si el vehículo pierde la trayectoria, se comprueba que el sistema actúe sobre las ruedas para recuperarla.

En el exterior la temperatura alcanza los 25 grados bajo cero. Cada año, hasta 90 automóviles se enfrentan a la nieve, el hielo y a temperaturas extremas. El objetivo es garantizar el funcionamiento de todos los sistemas antes de que el vehículo llegue a nuestras manos.

Para la prueba de frenos se está en una pista con 200 metros asfalto, mitad hielo; alta y baja adherencia. Una situación crítica y bastante habitual en las carreteras de países nórdicos. Gonzalo realiza varias vueltas frenando sobre ambas superficies a la vez. Así se pone a punto el sistema ABS, que ayuda al conductor a controlar la estabilidad del vehículo.