La importancia de la conectividad global en tiempos de Covid-19

La conectividad global nos fortalece: Pearson

Julio 2020. El CEO de DHL Express, John Pearson realizó una reflexión sobre la importancia de la conectividad global en la coyuntura actual; donde destacó que a pesar de las perspectivas para 2020, la globalización se afianzará por su importancia en el ámbito económico y social. En este sentido, las sociedades abiertas y diversas, serán las más favorecidas ante la crisis, por lo que se requiere de una mayor cooperación a través de las fronteras.

“Hoy en día, se especula mucho sobre un retroceso de la globalización, sobre la formación de bloques económicos rivales, sobre cadenas de suministro más cortas, así como acerca de la vuelta a casa de la industria manufacturera y la expansión de las industrias nacionales clave. En medio de la pandemia por coronavirus, ciertamente no es de extrañar que los pesimistas y críticos de la globalización se sientan de cierta manera justificados; quien antes era escéptico sobre la conectividad global, ahora encuentra nuevas razones para seguir siéndolo. Aun así, es comprensible que muchas personas estén preocupadas por el futuro de la economía mundial”, dijo.

A pesar de las sombrías perspectivas para el año 2020, dijo que después de la crisis se vaya a ver una disminución permanente y masiva de la conectividad global. “Creo que la globalización se afianzará de nuevo. Ni siquiera los escenarios de impacto más pesimistas cuentan con el colapso de los flujos comerciales y de capital. Por el contrario, las disminuciones previstas prevén un retorno a niveles que, en el decenio del 2000, eran ampliamente considerados como un signo de hiperglobalización. Simultáneamente, la pandemia en muchos lugares ha dejado muy en claro cuán importante es la globalización para nuestro «sistema inmunológico» en lo económico y lo social”.

Durante esta crisis, subrayó, muchas empresas con presencia internacional se han encontrado en una posición mucho mejor que las empresas con un enfoque puramente nacional o regional. Esto tiene su lógica: las empresas que operan en un solo país están completamente a merced de la situación local. Por otra parte, las empresas con presencia en muchos países son más fuertes y flexibles. Al principio de la crisis, por ejemplo, las compañías de envergadura mundial con negocios en China sintieron el lastre de las primeras interrupciones de actividades (shut-downs). Pero esta desventaja inicial se convirtió en una ventaja, ya que la recuperación en China ahora proporciona un impulso a las empresas que hacen negocios allí. Cada ramo es diferente, por supuesto, pero las compañías internacionales parecen estar demostrando mayor capacidad de resiliencia en este momento.

Por razones similares, también cree que muchas de las exhortaciones a favor de una mayor fabricación nacional y la renacionalización de los sectores económicos son erróneas. Las cadenas de suministro nacionales no son forzosamente más resilientes a la crisis. Más bien al contrario, las cadenas de suministro en general necesitarán diversificarse más en el futuro, lo que implica más globalización, no menos.

“Sin duda resulta sensato tomar precauciones y acumular reservas estratégicas de bienes esenciales para situaciones de emergencia. Pero no olvidemos que la división globalizada del trabajo sigue siendo vital para la prosperidad. Carecería de sentido —y resultaría incosteable a largo plazo— que cada país produjera todos sus propios productos médicos, por ejemplo.

No me cabe duda de que, en última instancia, las sociedades abiertas y diversas resultarán ser más robustas ante la crisis. Ahora mismo, necesitamos una investigación conectada globalmente y los mejores conocimientos médicos de todo el mundo para ayudar a controlar este virus. Y necesitamos más cooperación a través de las fronteras, como compartir la capacidad de terapia intensiva libre disponible o enviar equipos de médicos a otros países. De hecho, las barreras establecidas antes de la crisis, como los aranceles aduaneros sobre productos médicos, ahora amenazan con exacerbar los cuellos de botella en el suministro. Sucede que la maraña actual de restricciones a la exportación y de los aranceles de importación se aplica a muchos de los productos de atención médica e higiene que ahora mismo son tan esenciales.

Mi llamado en favor de una mayor apertura es aplicable tanto más a las regiones más pobres, algunas de las cuales acaban de empezar a sentir los efectos de la crisis de Covid-19. También aquí el acceso a los mercados mundiales puede conllevar una mayor resiliencia. Para las pequeñas empresas y los microempresarios cuyas ventas locales han quedado paralizadas, por ejemplo, el e-commerce (incluido el transporte marítimo transfronterizo) deja la puerta abierta a un atisbo de esperanza. Esto, por supuesto, requiere un entorno favorable que incluya procesos aduaneros modernos y menos burocracia en la frontera. DHL ha trabajado con socios internacionales para proporcionar apoyo en este ámbito desde hace muchos años”, destacó el directivo.

Añadió que la conectividad global ha hecho que nuestro mundo sea más estable y menos vulnerable en la crisis actual. “Deberíamos estar agradecidos. Y en interés del «sistema inmunológico» social y económico del mundo, tenemos que asegurarnos de que la globalización no sufra daños irreparables. Cuanto mejor lo hagamos, tanto mayor será nuestra resiliencia y más fácil nos resultará retomar el ritmo después de la crisis”.